image1 image3 image2

BIENVENIDO A|NBA SEGÚN GORLECK|AQUÍ ENCONTRARÁS...|INFORMACIÓN|PRONÓSTICOS|ANÁLISIS |CURIOSIDADES|Y ALGUNAS LOCURAS|PERO SOBRE TODO...|MUCHA NBA||

Mi querido Monte


¿Qué es la vida sin amar, que es la vida sin sentir momentos que te da miedo sentir? nada, sin eso la vida no es nada.

Hoy os voy a hablar de uno de mis grandes amores, y no es una persona, es un lugar, un monte, un monte que llevo en lo más profundo de mi alma.

Os pongo un poco en antecedentes, yo vivo por la zona de Cartagena, rica en su historia, sus pico-esquinas, su arroz caldero, sus gentes y su naturaleza. Y allí está el, ese monte que guarda un conjunto de lugares y experiencias que hacen que no quieras salir de allí.
Cuando empiezas a subir el monte Roldan, parece un monte más, una salida para hacer ejercicio y si vas acompañado tener una buena conversación, pero este no es un monte más,  cuanto más subes, más te acercas a uno de esos puntos que te hacen florecer sentimientos que por nuestra forma de vida solemos tener dormidos.  Ese punto es el mirador de Roldan, en el que te encuentras en una de las puertas más bonitas del inmenso mare nostrum, cuando accedes a el Poseidón te habla a través del viento procedente del interior del mar.

“Viajero! ¿Dónde irás hoy?” parece que te diga el dios del mar cuando llegas allí, y tú, sintiendo el olor a mar, el cálido sol y el perfume de romero, pasas la mirada por todo lo que tienes alrededor y encuentras, la continuación del monte, hacia arriba, hacia donde ves todo el campo de Cartagena, donde al llegar arriba, debes sentarte y mirar, y callar, ese silencio te envolverá y podrás observar unas maravillosas vistas hasta que pierdas la noción del tiempo.

También puedes bajar, hacia el mar, en un descenso entre la naturaleza que te llevará a unas calas, normalmente desiertas en las que poder tumbarte a escucharle, a escuchar al mare nostrum ,cantarte una nana, relajarte con la canción de su movimiento.

También puedes simplemente, perderte entre sus sendas, muchas de ellas no conducen a ningún lugar, pero en este caso lo que cuenta es el camino y no la meta, porque el simple olor a romero, o esas aperturas hacia el mar, que cuando estas más cansado te regalan una ráfaga de aire, que te da la vida.

Alguien puede pensar que es un monte más, pero para mí, es algo especial, es un sitio en el que perderse es encontrarse a sí mismo, en el que cuando se sufre, siempre se consigue un premio especial, ese monte en el que el tiempo no importa, en el que solo importa amar.

Compártelo:

CONVERSACIÓN

0 comentarios:

Publicar un comentario