Mi querido Monte
¿Qué es la
vida sin amar, que es la vida sin sentir momentos que te da miedo sentir? nada,
sin eso la vida no es nada.
Hoy os voy a
hablar de uno de mis grandes amores, y no es una persona, es un lugar, un
monte, un monte que llevo en lo más profundo de mi alma.
Os pongo un
poco en antecedentes, yo vivo por la zona de Cartagena, rica en su historia,
sus pico-esquinas, su arroz caldero, sus gentes y su naturaleza. Y allí está
el, ese monte que guarda un conjunto de lugares y experiencias que hacen que no
quieras salir de allí.
Cuando
empiezas a subir el monte Roldan, parece un monte más, una salida para hacer
ejercicio y si vas acompañado tener una buena conversación, pero este no es un
monte más, cuanto más subes, más te
acercas a uno de esos puntos que te hacen florecer sentimientos que por nuestra
forma de vida solemos tener dormidos.
Ese punto es el mirador de Roldan, en el que te encuentras en una de las
puertas más bonitas del inmenso mare nostrum, cuando accedes a el Poseidón te
habla a través del viento procedente del interior del mar.
“Viajero!
¿Dónde irás hoy?” parece que te diga el dios del mar cuando llegas allí, y tú,
sintiendo el olor a mar, el cálido sol y el perfume de romero, pasas la mirada
por todo lo que tienes alrededor y encuentras, la continuación del monte, hacia
arriba, hacia donde ves todo el campo de Cartagena, donde al llegar arriba,
debes sentarte y mirar, y callar, ese silencio te envolverá y podrás observar
unas maravillosas vistas hasta que pierdas la noción del tiempo.
También
puedes bajar, hacia el mar, en un descenso entre la naturaleza que te llevará a
unas calas, normalmente desiertas en las que poder tumbarte a escucharle, a
escuchar al mare nostrum ,cantarte una nana, relajarte con la canción de su
movimiento.
También
puedes simplemente, perderte entre sus sendas, muchas de ellas no conducen a
ningún lugar, pero en este caso lo que cuenta es el camino y no la meta, porque
el simple olor a romero, o esas aperturas hacia el mar, que cuando estas más
cansado te regalan una ráfaga de aire, que te da la vida.
Alguien
puede pensar que es un monte más, pero para mí, es algo especial, es un sitio
en el que perderse es encontrarse a sí mismo, en el que cuando se sufre,
siempre se consigue un premio especial, ese monte en el que el tiempo no
importa, en el que solo importa amar.
